Chiquita Sweet, el libro que recoge la historia real de una niña con diabetes

Lorena Aguinaleo y Rafael Fuentes comenzaron a contar sus vivencias en un blog cuando a su hija Sofía le diagnosticaron diabetes. Con el tiempo, aquellos textos despertaron la atención de los periodistas Marta García y Carlos Moncada, que le propusieron a los sufridos padres publicarlos en un libro que titularon Chiqui Sweet, el lado dulce de la diabetes.

Ahora acaba de ver la luz con la misma editorial, Lomarca Creaciones, la segunda parte de aquella experiencia, a la que han titulado en esta ocasión: Chiqui Sweet, una dulce historia interminable.

En este caso, además de sus textos, la obra cuenta con colaboraciones muy especiales de personas que también viven la diabetes en primera persona, ya sea de tipo 1, la más agresiva y que requiere de inyecciones de insulina, o la tipo 2, que se puede tratar sólo con dieta y ejercicio o con una medicación.

Así, el prólogo corre a cargo del conocido presentador de televisión Carlos Sobera, que padece la enfermedad de tipo 2 desde hace seis años. El presentador participó el pasado abril en un acto en la capital en el que acompañó a la pequeña Sofía, que en los libros escritos por su madre se llama Carlota. «Estuvo fantástico, muy atento y cariñoso con todos los niños que acudieron», recuerda la autora, que trabaja como funcionaria en el equipo técnico provincial de necesidades educativas especiales de la Delegación de Educación.

En el libro participan además otros famosos con diabetes como el jugador del Real Madrid Borja Mayoral o la jugadora de baloncesto profesional Silvia Serrat, y se completa con conversaciones entre las tres hermanas acerca de su día a día y de la convivencia con la enfermedad de la más pequeña de la casa.

Las tres hermanas estudian en el colegio privado Novaschool en Añoreta, donde Aguinaleo está satisfecha por el trato y la atención de los docentes hacia su hija pequeña. «Al principio fue lo más duro, tuvimos que estar más de una semana ingresados en el Materno, en lo que llaman el aula diabetológica, para que aprendiéramos a controlarle los niveles de glucosa en sangre y a ponerle las inyecciones», confiesa la madre, quien detalla que Sofía tiene que realizarse once test de azúcar al día y ponerse cinco dosis de insulina.

Para esta madre, existen «muchos mitos y falsas imágenes sobre la diabetes». «En el colegio los niños le decían, al principio, que eso le había pasado porque comía mucha azúcar y porque estaba gorda, pero no es así en absoluto, la diabetes tipo 1 no tiene nada que ver con la alimentación, aún no se conocen las causas que la desencadenan. La tipo 2 es distinta, porque ahí sí influye mucho la alimentación», considera.

Todo lo que se recaude por la venta de este segundo libro escrito por Aguinaleo se destinará a la Asociación de Personas con Diabetes de la Axarquía (ADIAXA), un colectivo de reciente creación en la comarca oriental malagueña.

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