Trabajar muchas horas incrementa el riesgo de diabetes en mujeres

Durante los últimos años, el horario laboral ha ido incrementándose debido a las horas extras, lo que supone un aumento de carga laboral que puede hacer peligrar un correcto descanso cotidiano, pero que podría ir más allá... y es que según un nuevo trabajo publicado por la revista BMJ Diabetes Research & Care, trabajar hasta 45 horas o más a la semana aumentaría el riesgo de diabetes o niveles de azúcar alterados en sangre en mujeres. A cambio, si dicho horario mejora y se reduce entre 30 o 40 horas semanales, podría disminuirse este riesgo.

Aunque existen multitud de factores asociados al desarrollo de la diabetes, los horarios de trabajo por turnos, o las largas jornadas laborales, destacan como factores colaboradores en el desarrollo de la diabetes. Sin embargo, los trabajos conocidos hasta la fecha se solían centrar en los hombres, dejando de lado a las mujeres.

Por ello, con el objetivo de completar mejor los datos disponibles, este nuevo trabajo analizó a 7065 trabajadores canadienses, hombres y mujeres, de entre 35 y 74 años de edad durante 12 años -desde el año 2003 al año 2015- gracias a encuestas nacionales de salud y registros médicos oficiales. Se dividió el número de horas laborales semanales, tanto remuneradas como no remuneradas, en cuatro grupos: entre 15 y 34 horas, entre 35 y 40 horas, entre 41 y 44 horas y más de 45 horas semanales.

Además, se tuvieron en cuenta diversos factores tales como la edad, sexo, estado civil, paternidad, etnia, lugar de nacimiento residencia, otras enfermedades coexistentes, estilo de vida, peso e IMC. También se analizó si hubo turnos de trabajo, cuántas semanas se trabajó en total durante el último año, y si el trabajo era activo o sedentario.

Una de las primeras conclusiones del estudio es que uno de cada diez participantes desarrolló diabetes tipo 2, siendo el diagnóstico más común entre los hombres del grupo de mayor edad y los que sufrían obesidad. Por su parte, la duración de la semana laboral no parecía aumentar el riesgo de diabetes en los hombres, sino más bien al contrario.

Por su parte, en las mujeres sí tenía efectos. Entre aquellas que trabajaban 45 horas a la semana o más, aumentaba el riesgo de sufrir diabetes hasta un 63 % respecto a las que trabajaban entre 35 y 40 horas semanales. Por otra parte, el riesgo se redujo ligeramente si se tenían en cuenta otros factores como el tabaquismo, el nivel de actividad física, el consumo de alcohol y el IMC.

Los investigadores han destacado que, a pesar de que se trata de un riesgo significativo, tan solo se trata de una relación y no de un efecto causal completo. Así mismo, las horas de trabajo se midieron de forma puntual, y tampoco se pudo tener en cuenta qué tipo de diabetes sufrían todos los participantes, aunque se sabe que la diabetes tipo 1 suele representar tan solo 1 de cada 20 casos de diabetes en los adultos.

Además, tampoco existe una explicación a las diferencias de género encontradas, aunque los investigadores sugieren que las mujeres podrían haber trabajado realmente más horas, si se tienen en cuenta las tareas domésticas, por ejemplo, lo que su vez perpetuaría el potencial estrés crónico sufrido, algo que se sabe que puede provocar alteraciones hormonales y un mayor riesgo de resistencia a la insulina.

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