La Comunidad de Valencia financiará los dispositivos de medición continua de glucosa a pacientes con diabetes con bomba de insulina

La Consejeria de Sanidad Universal y Salud Pública de la Comunidad de Valencia, financiará los dispositivos de medición continua de glucosa a personas con diabetes mellitus tipo 1 portadoras de bomba de insulina.

Según ha anunciado la consejera de Sanidad, Carmen Montón, tras la reunión mantenida con miembros del Comité del Plan de Diabetes de la Comunidad, que afecta a sociedades científicas y asociaciones de pacientes. De este modo, la Comunidad Valenciana se convierte en la primera región en conseguir esta mejora en la calidad de vida de estos pacientes.

Montón ha destacado que "se trata de una de las acciones del Plan para la asistencia Integral al Paciente Diabético de la Comunidad Valenciana en el que están trabajando grupos de profesionales y pacientes". En concreto, los beneficiarios de esta medida serán los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 que, a pesar de ser portadores de bombas de insulina tienen un mal control metabólico o glucémico, así como los pacientes con hiploglucemias graves de repetición o con hipoglucemias inadvertidas, y las mujeres gestantes que requieran una mejor planificación y control de la glucosa.

Los dispositivos que se van a financiar realizan una monitorización continua de la glucosa (MCG) en tiempo real, una tecnología que ha demostrado un beneficio superior a los controles de glucemia capilar, tanto un mejor control del nivel de la glucosa en sangre (HbA1c), como de la frecuencia de las hipoglucemias y también de su gravedad. De este modo, esta mejoría en el control de la enfermedad repercute de forma muy beneficiosa en la calidad de vida y la seguridad del paciente.

Los dispositivos para este fin permiten la monitorización continua en tiempo real a través de un sensor que se inserta en la piel mediante una punción sencilla. En el interior de la piel permanece un pequeño filamento indoloro, que sirve para medir la glucosa cada 5 minutos durante aproximadamente 1 semana y transmite el resultado, bien a un receptor para tal fin, bien a la bomba de insulina e incluso a un teléfono móvil.

Las mediciones se realizan en lo que se conoce como líquido intersticial, es decir, el líquido que rodea las células que se encuentran debajo de la piel y mediante una conversión matemática permite conocer la concentración de glucosa en la sangre. La información que se genera permite realizar mejores ajustes del tratamiento en las personas con un control insuficiente o una inestabilidad de las glucemias.

Una de las principales ventajas de la comunicación entre el sensor y la bomba es la detección de las hipoglucemias y la parada automática de la infusión insulina en estas situaciones, de tal modo que se reactiva la administración de insulina cuando se ha corregido la hipoglucemia. Esto es especialmente útil y beneficioso para los pacientes con frecuentes hipoglucemias y en aquellos que no reconocen las hipoglucemias por las consecuencias que conllevan.

Esta tecnología, salvo en situaciones excepcionales, no está financiada por el Sistema Nacional de Salud, pero ahora, la Consejeria de Sanidad Universal y Salud Pública, asume este reto del que, a corto plazo, se beneficiarán más de 350 personas y, en adelante, todos aquellos que como consecuencia de la evolución de su enfermedad lo puedan necesitar.

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