La diabetes amenaza con arruinar el sistema sanitario de China

La vida sedentaria frente a la pantalla junto al creciente apetito por la comida basura han convertido a China en el país con más obesos del mundo, y como efecto inmediato, la diabetes ya amenaza con arruinar el sistema sanitario de esta nación, que es la más poblada del planeta.

En los últimos 35 años, el número de niños chinos con obesidad o sobrepeso se ha cuadruplicado, lo que ha convertido este trastorno en una epidemia que alerta no solo a expertos sanitarios, sino también a economistas, que advierten del impacto que tendrá muy pronto el alto coste de la obesidad y de la diabetes para las arcas de la segunda potencia económica mundial.

El número de afectados por la diabetes sigue aumentando sin control y, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya afecta a más de 110 millones de chinos, o lo que es lo mismo, un 10 % de la población adulta, mientras que otros 500 millones son prediabéticos.

De esta manera, en el caso de que todos los pacientes con diabetes fueran tratados con dinero público, China necesitaría alrededor de 286.000 millones de euros, lo que supone casi un 2,75 % del Producto Interior Bruto (PIB) de 2017 para tratarles.

Por si esto fuera poco, los especialistas alertan de que cerca de dos tercios de los chinos que sufren diabetes ni siquiera están al tanto de su condición, lo que evidencia deficiencias en el diagnóstico y en la concienciación social; es decir, mientras el país centra sus esfuerzos en su crecimiento económico, los expertos advierten de que se están desatendiendo amenazas importantes para su estabilidad a largo plazo.

Peggy Liu, directora de Joint US China Collaboration on Clean Energy (JUCCCE), organización medioambiental que trabaja en China desde 2007 ha insistido en la importancia de educar a los más pequeños (el 20 % de los niños chinos sufren sobrepeso) para cambiar sus hábitos en la dieta, invadida en la actualidad por productos con altos niveles de azúcar, sal y grasas: “Hay que influenciarles antes de que se conviertan en adictos al azúcar, la mayor droga del mundo”, ha advertido.

Desde JUCCCE llevan tiempo trabajando en el programa Food Heroes, que se realiza en colegios y centros comerciales de todo el país para educar a los más pequeños y a sus familias sobre los beneficios de hacer buenas elecciones en la mesa. La eficacia de este tipo de programas se demuestra en países como Japón y Corea del Sur, donde, tras implantarlos de manera obligatoria en los centros educativos, han logrado registrar las tasas más bajas de obesidad en todo el mundo.

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