Un nuevo análisis genético vincula la obesidad con la diabetes

Un nuevo análisis genético de la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, ha encontrado que la obesidad no solo provoca efectos adversos para la salud asociados con ella, sino que aumenta significativamente el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedad coronaria.

El artículo, publicado en la revista Journal of the American Medical Association Network Open, destaca que la enfermedad de las arterias coronarias y las complicaciones que surgen a causa de ella, como los ataques cardiacos y la insuficiencia cardiaca, son la principal causa de muerte en Estados Unidos y en todo el mundo.

Aunque se han relacionado otros factores, como el colesterol alto, con la enfermedad de las arterias coronarias, no se ha establecido claramente la asociación entre la obesidad y la enfermedad cardiovascular.

Para este estudio, los científicos realizaron un metanálisis de cinco estudios con más de 880.000 participantes y examinaron las variaciones genéticas de los participantes utilizando un método llamado aleatorización mendeliana, que ofrece información sobre las relaciones entre los riesgos para la salud y los resultados para la salud.

Al depender de los datos genéticos, este método elimina las variables de confusión, o externas, que pueden influir de manera extraña en los resultados, como el tabaquismo, la presión arterial alta o el colesterol elevado. La aleatorización mendeliana no puede probar la causalidad, pero permite sugerir una asociación causal, como fue el caso en este estudio.

Este estudio es importante porque podemos concluir que no solo los factores como la presión arterial alta, el colesterol elevado o la falta de ejercicio que acompañan a la obesidad son dañinos; el exceso de grasa en sí es perjudicial”, ha explicado el autor principal del estudio, Haitham Ahmed, cardiólogo preventivo en la Clínica Cleveland, quien ha añadido que “los pacientes pueden pensar que su riesgo cardiovascular se mitiga si sus otros factores de riesgo son normales o están siendo tratados, pero este trabajo sugiere que no se puede ignorar el peso adicional. Los médicos deben prestar atención y asegurarse de que están aconsejando a sus pacientes sobre la pérdida de peso de una manera integral y más colaborativa”.

El estudio mostró que cada aumento de cinco puntos en el índice de masa corporal (IMC), por ejemplo, de un IMC de 25 a un IMC de 30, incrementaba las probabilidades de diabetes tipo 2 en un 67 % y la enfermedad de la arteria coronaria en un 20 %. A la luz de la aleatorización mendeliana, se cree que estos incrementos son independientes de los factores de riesgo tradicionales, lo que significa que los riesgos son verdaderos incluso si el paciente tiene, por ejemplo, colesterol normal, presión arterial y azúcar en la sangre.

Tres de los estudios analizados incluyeron además el accidente cerebrovascular como resultado clínico, pero los autores no hallaron una relación significativa entre la obesidad y el accidente cerebrovascular por todas las causas.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en Estados Unidos, el 39,8 % de los adultos estadounidenses son obesos. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud informa que el 13% de la población adulta del mundo es obesa y que la prevalencia de la obesidad se ha triplicado entre 1975 y 2016. Se espera que las tasas de obesidad, junto con las tasas de enfermedad cardiovascular y diabetes, sigan aumentando, si las tendencias actuales continúan.

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