Células madre: una nueva esperanza para el tratamiento de la diabetes

Las células madre podrían convertirse en la próxima esperanza para el tratamiento de la diabetes. El objetivo es que, gracias a su manipulación en cultivos, pueden transformarse en células que productoras de insulina, la hormona que controla el azúcar en la sangre... El problema es determinar exactamente la cantidad de insulina que deben de producir pata no causar efectos adversos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis (EE.UU.) parece haber dado con la solución. Su trabajo, publicado en la revista Stem Cell Reports muestra que células beta -productoras de insulina- obtenidas a partir de células madre eran capaces de ser más sensibles a los niveles de glucosa en sangre.

Cuando trasplantaron las células beta obtenidas en el laboratorio a ratones que no eran capaces de producir insulina, las nuevas células comenzaron a secretar insulina en unos pocos días y continuaron controlando el azúcar en la sangre de los animales durante meses.

«Las nuevas células productoras de insulina reaccionan de manera más rápida y adecuada cuando detectan glucosa. Además, las células se comportan más como células beta en personas que no tienen diabetes», ha explicado Jeffrey R. Millman, autor de la investigación.

El paso siguiente es evaluar si el mismo enfoque podría producir insulina y controlar el azúcar en la sangre en personas. Las nuevas células comenzaron a secretar insulina en unos pocos días y continuaron controlando el azúcar en la sangre de los animales durante meses.

Millman formó parte de un equipo de investigación que, en 2014, convirtió las células de la piel en células madre y, en 2016, hizo lo mismo con las células de la piel de un paciente con diabetes. En cada ocasión, las células madre se trataron con diferentes factores de crecimiento para persuadirlas a células beta secretoras de insulina. Sin embargo, las células beta no funcionaron tan bien como esperaban los investigadores.

«Las células beta que fabricábamos antes eran capaces de segregar insulina en respuesta a la glucosa, pero no la adecuada para cada momento, ya que o producían mucha o ninguna. Las que acabamos de fabricar nson más sensibles y secretan la insulina que mejor corresponde a los niveles de glucosa» ha explicado Millman.

Los investigadores han tenido que cambiar su receta y utilizaron diferentes factores de crecimiento en distintas fases del proceso celular para ayudar a las células a madurar y funcionar más efectivamente. Las células produjeron niveles de insulina que controlaban eficazmente el azúcar en la sangre en los ratones, curando funcionalmente su diabetes durante varios meses.

Una vez que se completó el proceso, los investigadores trasplantaron las células beta en ratones diabéticos con su sistema inmunitario suprimido para que no rechazaran las nuevas células. Una vez trasplantadas, las células produjeron niveles de insulina que controlaban eficazmente el azúcar en la sangre en los ratones, curando funcionalmente su diabetes durante varios meses, lo cual, para la mayoría de los ratones en el estudio, fue aproximadamente la toda su vida.

Millman reconoce que no se puede predecir cuándo podrían estar listas para los ensayos en humanos, pero cree que existen al menos dos formas en que las células beta derivadas de células madre podrían probarse en pacientes humanos. «Lo primero sería encapsular las células en algo así como un gel, con los poros lo suficientemente pequeños como para evitar que entren las células inmunitarias, pero lo suficientemente grandes como para permitir que salga la insulina. Otra idea sería utilizar herramientas de edición de genes para alterar los genes de las células beta de manera que les permita 'esconderse' del sistema inmunológico después de la implantación», explica.

En cualquier caso, este experto considera que si se demuestra que las células beta derivadas de células madre son seguras y efectivas para las personas diabéticas, la fabricación de las células podría acelerarse y llegar a una escala industrial. Solo en su laboratorio, su equipo puede cultivar y desarrollar más de mil millones de células beta en solo unas pocas semanas.

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