Asocian el tratamiento con estatinas con un incremento del riesgo de diabetes

Diversos estudios con estatinas han demostrado la disminución de mortalidad cardiovascular en pacientes con dislipemia, gracias a la reducción de los niveles de colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL).

Según el Dr. Leopoldo Pérez de Isla, jefe de la Unidad de Imagen Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y miembro del Comité Científico, Fundación Hipercolesterolemia Familiar, “es importantísimo en el paciente diabético llevar su metabolismo glucémico a los niveles más cercanos a lo normal, partiendo de la dieta y el ejercicio como primer escalón, fármacos antidiabéticos y por supuesto insulinas, pero no debemos pensar que el paciente diabético solo debe controlar sus niveles de azúcar, también es vital hacer un control estricto de los niveles de lípidos, un control estricto de tensión arterial e imprescindible hacer control estricto de sobrepeso y tabaco, y ninguno de ellos es menos importante que el control de la glucemia en sí”.

Las guías europeas apuntan como principal objetivo terapéutico de la dislipemia, en pacientes con y sin diabetes, la reducción de los niveles de colesterol LDL hasta los valores recomendados, siendo las estatinas el tratamiento de primera elección.

Un meta-análisis reciente de los ensayos clínicos con estatinas muestra que, a pesar de la consecución de cifras de LDL dentro de unos objetivos marcados o próximas a ellos, éstas resultan insuficientes para evitar un alto porcentaje de episodios cardiovasculares en los pacientes con alteraciones de metabolismo hidrocarbonado, especialmente los pacientes diabéticos.

El tratamiento con estatinas se ha asociado a un incremento del riesgo de diabetes de nueva aparición, de ahí la importancia de seleccionar la estatina adecuada en aquellos pacientes diabéticos o en riesgo de diabetes.

Existen algunas estatinas, según demuestran varios estudios, que se asocian a un aumento de los niveles de glucemia. Lo que sabemos es que por una parte el beneficio que proporcionan supera esos riesgos. También sabemos que existen estatinas, en concreto la Pitavastatina que no se asocia a ese riesgo, por lo tanto en el paciente que tiene diabetes o que está en riesgo de padecer diabetes, se debe valorar emplear estatinas que no se asocien a este incremento de riesgo. Pitavastatina es la única que ha demostrado a día de hoy claramente que no aumenta los niveles de glucemia”, indica el Dr. Leopoldo Pérez de Isla.

Incluso en aquellos pacientes que alcanzan los valores recomendados de LDL el riesgo de eventos vasculares graves se reduce tan solo en torno a una tercera parte por lo que el riesgo residual de nuevos episodios es alto.

Este riesgo es atribuible, entre otros factores, a la dislipemia aterogénica que se caracteriza por la elevación de los triglicéridos, el descenso del colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL), presencia de partículas LDL pequeñas y densas, aumento de colesterol no-HDL y de apolipoproteína β (apoβ), de ahí que los expertos recomienden aquellas estatinas que permiten controlar el perfil lipídico en su totalidad.

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