Sacarina, la opción de referencia alternativa al azúcar

La diabetes, la obesidad y otras enfermedades relacionadas con el consumo de azúcar han ido aumentando en los últimos años a causa del exceso en su consumo, lo que choca con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de no consumir más de 50 gramos de azúcar diarios.

Lo más común para evitar esto, es que recurramos a sustituir el azúcar blanco por la sacarina, una opción endulzante que no tiene calorías. La sacarina fue sintetizada por primera vez en 1879 a partir de experimentos con derivados del alquitrán de hulla, y se utiliza como edulcorante desde principios del siglo XX.

Desde entonces, además de para luchar contra el sobrepeso, la obesidad o la diabetes, el consumo de sacarina es útil para mejorar la adherencia a la pauta alimentaria que se ha establecido para el tratamiento y control de la enfermedad; además de permitir reducir la cantidad de calorías ingeridas, resultando útil en el control del azúcar en sangre y en la prevención de la caries dental.

La sacarina es la opción que la mayoría elegimos para sustituir el consumo de azúcar porque endulza igualmente. Su sabor no difiere mucho y el resultado es igualmente satisfactorio. Pero, lejos de esto, casi todos nos fijamos en que no aporta calorías.

Sin embargo, también debemos tener en cuenta que se trata de un edulcorante artificial, y no conviene tomarlo sin control.

Otro de los beneficios de este edulcorante es que no provoca adicción en nuestro cuerpo, ya que parece evidente que lo dulce nos gusta más, ya que por naturaleza es más agradable al paladar.

Los expertos recuerdan que no se trata sólo de tomarse un café con sacarina y comerse después un pastel, sino de llevar una dieta saludable, acompañada de actividad física y del control de un profesional.

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