Despiden a un barrendero en Alicante por coger bajas laborales para tratar su diabetes

Adrián Román, empleado de la limpieza en Alicante, casado y con tres hijos menores de edad, ha sido despedido por la compañía resultante de la unión de empresas adjudicataria del contrato de recogida de residuos y limpieza de la ciudad, por acumular catorce días de baja en dos meses, una ausencia necesaria para tratar la diabetes crónica que padece y que amenaza con dejarle ciego.

Según recoge el diario El País, el barrendero lleva diez días apostado frente a la puerta del Ayuntamiento alicantino, gobernado por Guanyar, Compromís y el PSPV, para denunciar su situación; y ahí afirma que va a seguir hasta que se le dé "una solución" a su problema.

El historial clínico del barrendero afirma que sufre una "retinopatía diabética avanzada" que le obliga a recibir inyecciones intraoculares cada cierto tiempo en ambos ojos para no perder la vista y que han provocado continuas visitas a los médicos. En este sentido, en noviembre se sometió a una cirugía compleja denominada vitrectomía, una operación se produjo apenas cinco días después de que su empresa finiquitara una relación laboral de 11 años con 14.700 euros de indemnización.

A esas intervenciones quirúrgicas y a ese tratamiento responden las bajas de seis y ocho días que cogió el barrendero en marzo y abril del pasado año, respectivamente, y que sus jefes han alegado para aplicarle un despido por causas objetivas. Esos catorce días de ausencia fueron consignados como "enfermedad común" por su escasa duración, no como una convalecencia por una enfermedad de larga duración, lo que ha permitido a la UTE adjudicataria del servicio acogerse a un artículo muy discutido de la última reforma laboral.

Román, que pasó su primera noche al raso frente al edificio consistorial el pasado 3 de enero, apenas puede conciliar el sueño. Una silla plegable y una pancarta componen ahora el atrezo de su protesta que cuenta con el respaldo de muchos compañeros que pasan a diario por la plaza del Consistorio a hacerle una visita. "Si no fuera por su apoyo, yo no estaría aquí", apunta, agradecido.

El barrendero afronta el próximo 25 de enero un acto de conciliación previo al proceso judicial por la finalización de su contrato. El portavoz del SEP señala que la contrata llegará a un acuerdo con el ex-trabajador gracias, entre otras cosas, a la intervención del alcalde, el socialista Gabriel Echávarri, a quien abordaron en la plaza del ayuntamiento días atrás para exponerle la situación. "Aquí no va a haber al final ni vencedores ni vencidos. Se llegará a una solución", augura el sindicalista. El afectado, en cambio, no las tiene todas consigo. Se muestra escéptico, pero al mismo tiempo advierte de que no va a moverse de su emplazamiento actual: "Solo quiero que me ayuden. No me voy a rendir. Voy a seguir aquí, como un espartano".

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