El entrenamiento de fuerza podría reducir el riesgo de padecer diabetes

El entrenamiento de fuerza durante un corto periodo de tiempo puede reducir las reservas de grasa en el hígado y de esta manera mejorar el control de la glucosa en la sangre en ratones obesos, según ha demostrado un estudio que concluye que el entrenamiento de este tipo podría ser suficiente para reducir la acumulación de grasa hepática y mejorar la regulación de la glucosa.

Estos hallazgos, publicados en la revista Journal of Endocrinology, sugieren que el entrenamiento de fuerza puede ser una estrategia rápida y eficaz para reducir el riesgo de enfermedad del hígado graso y la diabetes en personas obesas.

Aproximadamente el 94 % de las personas obesas son diagnosticadas con enfermedad del hígado graso no alcohólico, lo que conduce a la inflamación en este órgano vital y afecta a su capacidad para regular la glucosa en la sangre. Esto eleva el riesgo de diabetes tipo 2 y sus complicaciones graves asociadas, incluyendo daño a los nervios y riñones.

Aunque el aumento de la actividad física es un método ampliamente aceptado para mejorar la salud y ayudar a perder peso, los beneficios relativos de diferentes tipos, duraciones e intensidades de las actividades físicas aún están bajo debate. Mientras una gran cantidad de investigaciones se ha centrado en los beneficios del ejercicio aeróbico que quema energía, se ha solido descuidar los beneficios potenciales de la fuerza de construcción muscular y el entrenamiento de resistencia.

En este estudio, Leandro Pereira de Moura y sus colegas de la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Universidad de Campinas en Brasil, investigaron los efectos del ejercicio basado en la fuerza sobre la acumulación de grasa hepática, la regulación de la glucosa en sangre y los marcadores de inflamación en ratones obesos.

Los roedores obesos realizaron entrenamiento de fuerza durante un corto periodo de tiempo, cuyo equivalente en humanos no sería suficiente para cambiar su composición de grasa corporal. Después de este entrenamiento a corto plazo, los animales tenían menos hígados grasos, reducción de los niveles de marcadores inflamatorios y mejoras en la regulación de la glucosa en sangre, a pesar de que no había cambios en su peso corporal total.

El doctor Pereira de Moura ha comentado en relación con estos hallazgos que "el hecho de que estas mejoras en el metabolismo se produjeron en poco tiempo, aunque la cantidad total de grasa corporal no cambió, sugiere que el entrenamiento de fuerza puede tener efectos positivos en la salud y afectar directamente a la función hepática y el metabolismo. Puede ser una estrategia más efectiva, no farmacológica y de bajo costo para mejorar la salud en la obesidad".

Sin embargo, ha advertido que "aunque estos hallazgos muestran un claro beneficio en ratones obesos, imitar el entrenamiento de fuerza en animales es difícil. Se requiere más investigación tanto en animales como en personas para comprender realmente cómo el entrenamiento de fuerza afecta al metabolismo hepático. Se debe tener en cuenta que estos beneficios para la salud serían aún más efectivos si estuvieran acompañados por una reducción de la grasa corporal. Sin embargo, según estos hallazgos, se puede dirigir a las personas obesas a aumentar su actividad a través del entrenamiento de fuerza, pero siempre deben consultar primero a su médico de atención primaria".

Pereira de Moura y sus colegas planean ahora investigar los mecanismos que subyacen a estos hallazgos, identificar cómo pueden maximizarse y ayudar a diseñar una guía real para las personas obesas.

Actualmente, están realizando estudios que examinan el impacto de diferentes protocolos de ejercicio, como el ejercicio aeróbico o el ejercicio aeróbico combinado con el entrenamiento de fuerza, sobre la acumulación de hígado graso.

Es posible que al comprender mejor cómo el entrenamiento de la fuerza mejora la función hepática, se puedan identificar nuevos objetivos para la intervención con medicamentos que puedan prevenir o reducir el riesgo de enfermedad del hígado graso y la diabetes en la obesidad.

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