La importancia de la interconexión de la diabetes con otras enfermedades

El control de la diabetes ha evolucionado a lo largo de los años, sobre todo con a llegada de los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa (SGLT2), que ha permitido a los profesionales sanitarios ir más allá del control glucémico para abordar la enfermedad con una perspectiva médica más holística y aplicando una visión global y multidisciplinar del paciente.

 

Según explica el Dr. Sergio Bea, nefrólogo del Hospital General Universitario de Valencia, debemos olvidar la visión únicamente glucocéntrica de la diabetes, actualmente se trata de tener en mente el control de la glucemia pero también el del resto de los factores de riesgo asociados. El paciente con DM2, por la propia naturaleza de su enfermedad, tiene un compromiso cardiovascular y renal, que se ve incrementado con el tiempo”.

De esta manera, desde la endocrinología, “cuanto antes y mejor controlemos su diabetes, el paciente se va a beneficiar porque el cuerpo tiene memoria metabólica”, recuerda la Dra. Ainhoa Abad, médico especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Puerta de Hierro, que recuerda también que los sistemas cardiovascular, renal y metabólico están interconectados y comparten cascadas metabólicas y de señalización, por lo que la presencia de diabetes, enfermedad cardiovascular o enfermedad renal crónica (ERC) puede empeorar cualquiera de las otras condiciones.

Por este motivo, el abordaje de la diabetes debe ser multidisciplinar, ya que esta enfermedad afecta a ambos órganos, tanto al corazón como al riñón. Por ejemplo, las complicaciones cardiovasculares son una de las principales causas de fallecimiento prematuro entre las personas con diabetes y, de hecho, más del 50 % de los pacientes fallece por eventos cardiovasculares como un infarto o un ictus.

Por otro lado, en nuestro país, los pacientes con diabetes y ERC tienen más edad y presentan una mayor morbilidad cardiovascular que la población con ERC pero sin diabetes, así como una mayor mortalidad, que en el 49 % de los casos es de causa cardiovascular.

Este control de los factores de riesgo va acompañado de una evolución del tratamiento, de forma que “hasta hace siete años, los tratamientos que teníamos para la DM2 mejoraban el control de la glucosa en sangre y el pronóstico en extremidades, riñones y visión, pero tenían muy poco efecto en el ámbito cardiovascular. Desde entonces, con la aparición de la familia de los inhibidores de SGLT2 se ha conseguido que se beneficien órganos vitales como el corazón y los riñones, reduciendo mortalidad e insuficiencia cardiaca”, ha señalado el Dr. Xavier García-Moll, jefe de Hospitalización del Servicio de Cardiología en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en Barcelona.

Empagliflozina, con el nombre comercial de Jardiance®, fue el primer antidiabético oral en mostrar una reducción del riesgo de muerte cardiovascular en pacientes con diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular establecida. Para García-Moll, este fármaco “fue un hito, un auténtico cambio de paradigma, y ha entrado en los libros de Historia de la Medicina. Hasta entonces, los cardiólogos no estábamos muy implicados en el abordaje de la DM2 porque no se conocía la relación entre el control de la glucemia y lo que veíamos en los pacientes que sufrían infartos. En comparación con la morbilidad que observábamos con otros parámetros como el colesterol alto o la hipertensión, el papel de la DM2 no se veía tan claro”.

Además, existe una estrecha relación fisiológica entre la insuficiencia cardiaca (IC) y la enfermedad renal crónica (ERC), y no es otro que el síndrome cardiorrenal, un proceso bidireccional entre el corazón y los riñones en el que la disfunción en uno de los órganos promueve la disfunción en el otro, lo que implica multitud de procesos diferentes, como la activación del sistema nervioso simpático, el aumento de la presión venosa, la activación del sistema renina-angiotensina, la vasoconstricción o la retención de agua y sodio.

En este sentido, la Dra. Ana Cebrián, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en Cartagena (Murcia), ha señalado que existe una relación muy estrecha entre el sistema cardiaco, el renal y el metabólico. A esto lo llamamos ‘hilo cardio-renal-metabólico’, y solo teniendo en cuenta esto es posible hacer un abordaje integral temprano de los pacientes e impedir que terminen falleciendo por complicaciones en alguno de estos sistemas”,

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