Aguantar 10 segundos a la pata coja, un indicador para identificar la diabetes

Un sencillo test de equilibrio consistente en mantenerse al menos 10 segundos sobre una sola pierna proporciona una información muy valiosa sobre el estado general de salud y el riesgo de muerte a medio plazo, pero puede convertirse además en un indicador para identificar si se padece diabetes.

 

El neurólogo Javier Camiña, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha explicado cómo influye el equilibrio en el estado general de salud y el riesgo de muerte afirmando que “en la exploración neurológica habitual proporciona una información muy valiosa porque muchas enfermedades pueden afectar al equilibrio o a la deambulación”.

En este sentido, el especialista ha afirmado que el análisis del equilibrio, para el que se utilizan otras pruebas aparte, “nos da muchos datos con pruebas sencillas y de rutina”. Entre otras cosas, aporta indicios “de si el cerebelo está funcionando correctamente”. El cerebelo es la estructura del sistema nervioso central destinada al control del equilibrio, la postura, el tono muscular y la coordinación de los movimientos; y en enfermedades neurológicas tan diversas como el ictus o el Parkinson hay una clara afectación del equilibrio, pero este indicador va mucho más allá y también se relaciona con otras patologías, como es el caso de la diabetes.

Así las cosas, cuantas más enfermedades tenga una persona, mayores probabilidades tendrá de padecer problemas de equilibrio o de la marcha; y uno de los ejemplos más claros de da con la diabetes tipo 2, que precisamente sufrían muchos de los participantes en el estudio que no superaron el test de mantenerse al menos 10 segundos sobre una sola pierna. En este sentido, Camiña ha explicado que “las personas con diabetes a menudo desarrollan una afectación de los nervios -sobre todo los de las piernas-, que se llama polineuropatía diabética”.

Esta dolencia hace que tiendan a presentar “una menor sensibilidad en las piernas y, por lo tanto, tengan afectado el equilibrio”, y una de las consecuencias es que tienen más riesgo de sufrir caídas.

El riesgo de caídas es uno de los aspectos más importantes en relación con el equilibrio, de forma que más del 30 % de las personas mayores de 65 años sufren una caída al año y muchas de ellas las experimentan de forma repetida, lo que tiene un efecto directo en la salud general de la población.

Hay que aclarar que lo habitual es que una persona joven y sana supere la prueba correctamente, y de no ser así, según indica Camiña, “generalmente se asociará a otros síntomas: se trata de una persona que se cae con frecuencia, se tropieza mucho, tiene mareos…”. En todo caso, aclara que, en personas jóvenes “una alteración del equilibrio aislada probablemente no sea nada”.

Una cuestión diferente es que cuando esa pérdida de equilibrio se presenta de forma brusca y súbita, hay que sospechar que se está produciendo un ictus, que requiere atención médica urgente. En personas mayores, cuando se registra una pérdida progresiva del equilibrio hay que buscar una enfermedad neurodegenerativa, como puede ser el Parkinson.

Además, las pruebas que se utilizan para medir la marcha y el equilibrio son muy reveladores en pacientes que ya cuentan con un diagnóstico de cara a evaluar la progresión de la enfermedad.

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