Descubren que una dieta baja en carbohidratos es beneficiosa para la diabetes

Una nueva investigación de la Universidad de Tulane, en Estados Unidos, sostiene que una dieta baja en carbohidratos podría ayudar a las personas con diabetes a reducir su nivel de azúcar en sangre, fundamentalmente a aquellos no medicados que no tienen forma de lidiar con su enfermedad, además de quienes corren algún riesgo de padecer diabetes en el futuro.

 

El estudio, publicado recientemente por la revista JAMA Network Open, basó su análisis en la observación de dos grupos durante seis meses tras lo que comparó sus resultados. El primero de ellos estaba asignado a una dieta baja en carbohidratos, mientras que al segundo se le invitó a continuar con su dieta habitual.

De esta manera detectaron que el grupo de la dieta baja en carbohidratos presentaba mayores descensos de la hemoglobina A1c al cabo de seis meses, justo en el marcador de los niveles de azúcar en sangre, en comparación sobre todo con el grupo que seguía su dieta de siempre.

Los investigadores también se percataron de que el primer grupo perdió peso y tuvo niveles más bajos de glucosa en ayunas.

Kirsten Dorans, autora principal del ensayo y profesora asistente de epidemiología en la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane, ha explicado con respecto a este estudio que «el mensaje clave es que una dieta baja en carbohidratos, si se mantiene, podría ser un enfoque útil para prevenir y tratar la diabetes de tipo 2».

En cualquier caso, la facultativa también ha admiitido que aún «se necesita más investigación» en este campo, para dar como válido al cien por cien esta opción.

Los datos del estudio son un indicativo importante para quienes se encuentran en el limbo de la insulina; es decir, personas con prediabetes cuyos niveles de A1c, pese a ser inferiores a los niveles dictaminados como diabetes, son igualmente superiores a la media general y normal.

Todo ello ha quedado de manifiesto en el estudio, el cual contó con la participación de personas cuyo nivel de azúcar en sangre oscilaba entre la prediabetes y la diabetes y que no tomaban ninguna medicación para lidiar con esta situación clínica.

Así, los del grupo bajo en carbohidratos presentaron niveles de A1c, ya que dicho medidor de azúcar en sangre les descendió un 0,23 % más que los del grupo de la dieta habitual. Esta cantidad, si bien es modesta, es también «clínicamente relevante», en palabras de Dorans.

La dieta dictaminada al primer grupo era bastante especial, con las grasas ocupando casi la mitad de las calorías ingeridas, si bien en su mayoría eran grasas saludables monoinsaturadas y poliinsaturadas, de esas que habitualmente se encuentran en las nueces, en el aceite de oliva y demás alimentos similares de la misma talla.

Dorans es la primera en precisar que su estudio no prueba que una dieta baja en carbohidratos prevenga la diabetes, pero afirma que el ensayo sí abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo mitigar los riesgos de salud de los prediabéticos y diabetes no tratada con medicamentos, y así lo hace reseñar la investigadora.

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