Dislipidemia y diabetes, una combinación con repercusiones clínicas

Cada vez es más frecuente encontrar dislipidemia en el paciente diabético, aunque la prevalencia reportada varía de acuerdo con las características de la población estudiada y los criterios usados para establecer el diagnóstico. Sin embargo, la mayoría concuerda que un porcentaje muy elevado de los diabéticos presentan al menos una, y con frecuencia varias, alteraciones en el perfil de lípidos sanguíneos, fundamentalmente colesterol y triglicéridos.

Además de la elevada frecuencia con la que asocian diabetes y dislipidemia, esa combinación tiene serias repercusiones clínicas, ya que aumenta significativamente la probabilidad de morir por enfermedades cardiovasculares.

Ciertos aspectos del estilo de vida, especialmente la alimentación y el sedentarismo, influyen de manera directa sobre la aparición de la diabetes y de la dislipidemia. Sin embargo, la frecuencia tan alta de su coexistencia y la repetición bastante constante de un grupo de alteraciones lipídicas sugirieron la existencia de cambios específicos en las vías metabólicas que estuvieran relacionados entre sí.

En un intento por tratar de comprender mejor su génesis y poder reducir su impacto, se han identificado algunos de los mecanismos involucrados y se han señalado estrategias terapéuticas que difieren en varios aspectos en comparación con las dislipidemias en otros grupos de pacientes.

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