La vitamina D juega un papel esencial en el organismo y, entre otras muchas funciones, regula los niveles de calcio y fósforo; por lo que tener unos bajos niveles de la misma implica un mayor riesgo de desarrollo de numerosas enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2, y otras como la esclerosis múltiple y de la migraña.
Según han mostrado distintas investigaciones, la deficiencia de esta vitamina conlleva un mayor riesgo de resistencia a la insulina –esto es, la incapacidad para utilizar correctamente la insulina por los órganos y tejidos– y, por tanto, de elevación de los niveles de glucosa en sangre, o lo que es lo mismo, de la aparición de la diabetes.
Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Turín (Italia), liderado por Elisa Benetti y presentada en el marco de la LII Reunión Anual de la Sociedad Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) celebrada en Múnich (Alemania), demuestra claramente que la administración de vitamina D mejora la resistencia a la insulina causada por la exposición a una dieta rica en grasas y azúcares.
Cuenta el diario ABC que para llevar a cabo el estudio, los investigadores utilizaron un modelo animal –40 ratones macho– al que alimentaron durante cuatro meses con una dieta rica en grasas y azúcares o con una dieta normal ‘sujetos control–. Además, una parte de los animales alimentados con la dieta hipercalórica recibió suplementos de vitamina D durante los últimos dos meses de la investigación.
Concluidos los cuatro meses, los autores analizaron el peso, niveles de glucosa en sangre y sensibilidad a la insulina de los animales; y de acuerdo con los resultados, aquellos tratados con la dieta rica en grasas y azúcares mostraban una mayor ganancia de peso, niveles más elevados de glucosa en sangre y un deterioro en la tolerancia a la glucosa.
Los animales alimentados con la dieta hipercalórica también mostraron una acumulación de grasas y un significativo incremento de los triglicéridos en el tejido muscular, signos directamente asociados al desarrollo de resistencia a la insulina. Y en el caso de los ratones que, aun cebados con grasas y azúcares, recibieron suplementos de vitamina D.
Estos últimos ganaron menos peso que los no suplementados y obtuvieron unos resultados mucho mejores en los test de tolerancia oral a la glucosa –una prueba de laboratorio para evaluar cómo el organismo degrada la glucosa y que se utilizar para diagnosticar la resistencia a la insulina y la diabetes–.
Y lo que es más importante: el tratamiento con vitamina D también mejoró la respuesta a la insulina en el músculo al disminuir los niveles de los denominados productos de la glicación avanzada.
Este efecto beneficioso de la vitamina D sobre la resistencia a la insulina y la diabetes, también puede producirse en los seres humanos, pero debe confirmarse en nuevas investigaciones. Como concluyen los autores, "a día de hoy ya se han desarrollado ensayos clínicos con humanos para evaluar los efectos de la suplementación con vitamina D sobre la progresión de la diabetes tipo 2. Sin embargo, los resultados no han sido concluyentes. Por tanto, se requieren más estudios para clarificar el papel de la vitamina D en este sentido".

