Ya es posible controlar el comportamiento de nuestras células a distancia de la misma forma que controlamos, por ejemplo, un coche teledirigido utilizando radiocontrol. Se trata de una investigación desarrollada por un grupo de científicos del Rensselaer Polytechnic Institute en ratones, con el fin de llegar a un resultado aplicable a humanos para el tratamiento de la diabetes.
El proceso es relativamente simple de entender: basta con inyectar un gen con nanopartículas magnéticas cerca de los que se encargan de gestionar la insulina.
La idea es que una señal electromagnética excite dicho gen y, con él, incitar a que se comience la producción de la insulina de los cercanos.
Por ahora están en fase de pruebas con ratones, pero los investigadores aseguran haber conseguido resultados esperanzadores.
En el futuro, esperan que estos métodos puedan aplicarse a otras enfermedades como el Parkinson, -ayudando a liberar la dopamina- y podría llegar un día en el que un enfermo de diabetes tan sólo tenga que activar un botón en una app de su móvil para hacer que la insulina comience a fluir por su cuerpo.

