Relacionan un bajo funcionamiento del tiroides con un mayor riesgo de padecer diabetes

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Investigadores del Erasmus Medical Center de Rotterdam, en los Países Bajos, han observado que cuando el funcionamiento de la glándula tiroidea es bajo y produce pocas hormonas de este tipo aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, en especial en aquellos que ya se encuentran en una fase previa conocida como prediabetes.

Así se desprende de los resultados publicados en una reciente reunión de la Sociedad Americana de Endocrinología celebrada en Boston, tras un estudio con más de 8.500 participantes, que muestra como el riesgo de diabetes se incrementó un 13 % en quienes sufren hipotiroidismo.

El hecho de que la glándula tiroidea funcione por debajo de lo normal aumenta hasta un 40 % el riesgo de diabetes, en comparación con quienes la tienen funcionando a un nivel normal. "Estos hallazgos sugieren que habría que analizar en las personas con prediabetes su función tiroidea para ver si es baja", ha explicado Layal Chaker, autor del estudio.

Los participantes tenían una edad media de 65 años y a todos ellos se les realizó un análisis de sangre para medir su nivel de azúcar en sangre y su función tiroidea. Cada dos o tres años se repitieron las analíticas para ver si había cambiado su situación. De este modo, vieron que durante un seguimiento medio de casi ocho años un total de 1.100 participantes desarrollaron prediabetes y 798 acabaron con diabetes tipo 2.

En la actualidad, los expertos recomiendan el cribado de la tiroides en las personas con diabetes tipo 1, porque tienen un riesgo mucho mayor de sufrir un deterioro de esta glándula. Sin embargo, pese a que tanto la diabetes tipo 2 como el hipotiroidismo son más frecuentes con la edad, la relación entre ambos trastornos no estaba del todo clara.

Las hormonas tiroideas son esenciales para la regulación del metabolismo, que es la forma en que el organismo transforma los alimentos en energía para quemarla o almacenarla. El hipotiroidismo ralentiza este proceso y puede provocar un aumento de peso e investigaciones previas han relacionado este trastorno a una menor sensibilidad a la hormona insulina, un factor de riesgo de la diabetes tipo 2.

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