¿En qué consiste el efecto "segunda comida" para frenar la diabetes...?

Varios estudios han demostrado en los últimos 40 años que una costumbre denominada “efecto segunda comida” y ligada a la ingesta de fibra, puede ayudar a frenar la diabetes y a perder peso, partiendo de la base de que un nivel alto de glucosa en sangre aumenta el riesgo de diabetes, y de que la correlación con el consumo de fibra frena la subida de glucosa

 

Lo primero que experimentó un grupo de científicos hace ya cuatro décadas en Reino Unido, fue que las personas a las que se daba lentejas para desayunar en lugar de pan, teniendo en cuenta que la legumbre contiene más fibra, los niveles de glucosa en la sangre subían menos. De hecho, llegaron a la conclusión de que, incluso si le daban a ambos una segunda comida que sólo consistía en lentejas, el índice glucémico era aún más bajo.

Entonces denominaron esto como “efecto segunda comida”, siempre partiendo de la base de que un nivel alto de glucosa en la sangre aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 en las personas, y de que la correlación con el consumo de fibra, hizo ver a los investigadores británicos que frenaba la subida de glucosa de manera directa.

Ya en 2006, hace sólo 14 años, otro grupo de investigadores, en este caso italiano, comprobó que esto no tenía tanto que ver con la absorción de glucosa, sino con la microbiota, al darse cuenta de que la fibra tiene la peculiaridad de que no se digiere en el estómago, y ni siquiera se absorbe en el intestino delgado, sino que se absorbe parcial o totalmente en el intestino grueso.

Es precisamente al final de ese intestino grueso donde las bacterias forman lo que se conoce como la microbiota colónica, que se alimenta de aquellos compuestos sin digerir, y generan los metabolitos de fermentación.

De esta manera, lo que probaron los investigadores italianos fue que dando tres tipos de desayunos diferentes, cada uno con un tipo de fibra diferente, a un grupo de personas, la clave para el nivel de glucosa estaba en la capacidad de la fibra para que sea fermentada en la microbiota.

Una vez se comprobó que la fibra ayudaba a reducir los niveles de glucosa, y que ésta se producía por la fermentación en la micorbiota del intestino grueso, una tercera investigación comprobó que podía ayudar a perder peso a través de la sensación de saciedad.

En 1997, una prueba con militares en Estados Unidos ya había demostrado que, cuando tomamos fibra, el estómago tarda más tiempo en saciarse. La prueba consistió en una variante de la prueba de la segunda comida que brindaron a los militares con un zumo de naranja para desayunar, aunque sólo algunos se lo sirvieron enriquecido con pectina,una fibra natural que se encuentra en las paredes celulares de las plantas.

A las horas les entregaron a todos un helado, para comprobar que la sensación de saciedad al terminar era mucho más alta en aquellos que habían consumido el zumo de naranja enriquecido con pectina.

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