A la francesa Jessie Inchauspé se le conoce como la "diosa de la glucosa", su sobrenombre en Instagram, donde esta matemática y máster en bioquímica francesa acumula más de dos millones de seguidores. con la misión de ayudar a las personas a sentirse bien a partir de su descubrimiento sobre la influencia de la glucosa en numerosos aspectos de la vida.
Esta infulencia desarrollada ahora en su nuevo libro, va desde la energía a las hormonas, el hambre y el sueño o, incluso, el estado anímico; un descubrimiento que le ha convertido en una eminencia a la hora de entender y mecanizar los picos de azúcar en sangre, así como su efecto.
Jessie Inchauspé trabajó en una start-up de análisis genético en Silicon Valley que le hizo darse cuenta del poder de los hábitos alimentarios. Ahora, su labor de divulgación a través de su libro súper ventas La revolución de la glucosa: el método, publicado por la Editorial Diana, le ha llevado a ser una superventas mundial traducida a 40 idiomas.
Cuenta los expertos que este libro ha hecho más por el cambio de hábitos de la sociedad que muchos gobiernos, motivo por el que ha sido halagada por muchos científicos y se ha convertido en fuente inspiración de numerosos profesionales de la salud.
El método que la autora propone en su libro consste en un programa de cuatro semanas con un centenar de recetas para deshacerse de antojos y perder peso con cambios sencillos.
Entre esas reglas que propone, hay consejos útiles y fáciles de seguir, como acompañar el pescado o la carne de una guarnición de verdura o empezar la ingesta con una ensalada. Pero se podría llegar al absurdo de sentarnos en una mesa con amigos y ponernos a descomponer un sándwich o apartar el atún para tomarlo antes de los macarrones, algo, sin duda, poco operativo. En este sentido, la autora afimrma que "la teoría científica nos demuestra cuál es el orden perfecto, pero luego está la vida real. Lo más importante de esos estudios que cito es tomar primero un entrante verde si es posible, fácil y simple. Eso ya va a tener un impacto en los niveles de glucosa sin tener que estresarnos y separar comida, que es poco realista".
Durante el pasado Mundial de Fútbol, el entonces seleccionador Luis Enrique mostró en Twitch cómo usaba un dispositivo para medir su nivel glucosa en sangre. Pese al precio, este tipo de parches que ayudan a los diabéticos se está poniendo de moda también entre la población general. ¿Hasta qué punto con utilidad o sentido? La autora es clara: no son necesarios, ya que "los monitores de glucosa que hay ahora mismo en el mercado son gadgets médicos hechos para gente con diabetes. Es una interfaz muy técnica, difícil de entender y de interpretar y que puede generar mucho estrés".
Una de las dudas que se plantean los expertos es si los estudios científicos que cita la autora, ¿son tan determinantes para personas sin diabetes?, ya que las variaciones que indica pueden no tener el mismo efecto en personas sanas que en aquellas que tienen resistencia a la insulina, según alertan algunos médicos. En este sentido, la autora puntualiza que "es cierto que las referencias que incluyo en el libro suelen ser en personas con diabetes tipo 1, tipo 2, etcétera, porque ahí es donde se ha hecho la investigación, y obvio necesitamos más financiación y recursos para tener el conocimiento de qué ocurre con el comportamiento en las personas sanas. Pero los mecanismos que se desencadenan en el cuerpo humano al tomar azúcar sí se pueden extrapolar, por ejemplo, en unos niveles de glucosa considerados normales. En ayunas, de 90 u 80".
Inchauspé cuenta que en King's College, en Londres, hay un equipo buenísimo haciendo ensayos, y ha declarado que le encanta su trabajo, ya que tienen una base de datos enorme de gente sin diabetes con mucha información, por lo que son pioneros.
En el libro, la autora afirma que la fructosa sólo puede almacenarse como grasa, pero hay evidencias de que puede hacerlo como glucógeno en el hígado y es eficiente para rellenar el glucógeno hepático, y sólo en un contexto de exceso calórico favorecería el hígado graso. La fructosa en pequeñas cantidades no suele dar problemas, pero en grandes, parece un tanto demonizada.
La autora no es partidaria de erradicar ningún alimento, insiste, sino de "disfrutar la vida y abandonar la cultura de la dieta". Aunque muchas personas hablan de que no toman azúcar porque no le añaden una cucharada al café y están totalmente equivocadas; ya que está presente en los llamados sustitutos, que mucha gente toma pensando que son mejores.
Si hay que elegir, "la estevia va a ser mejor para el cuerpo que el sirope de arce, el azúcar de coco o la panela, eso está claro". Y si tienes delante la Coca-Cola light y la normal, "quédate con la versión edulcorada, aunque idealmente, bebe agua", sentencia la autora, quien se ha mostrado conocedora de algunas iniciativas como la recogida de firmas de SinAzucar.org o el enfado de los productores de AOVE ya enmendado.
