Incluir frutas y verduras en la dieta para tratar la diabetes aporta calidad de vida y reduce gastos

Existen numerosas evidencias de que las frutas y verduras deben formar una parte destacada de la dieta recomendable para tratar la diabetes. En este contexto, algunos estudios apuntan a que una mala alimentación fue un factor decisivo en más de 14 millones de casos de diabetes, lo que representó alrededor del 70 % de nuevos diagnósticos en todo el mundo.

 

Así las cosas, un nuevo estudio publicado en la revista Journal of the American Heart Association, defiende el establecimiento de programas de prescripción que fomente el consumo de frutas y verduras, especialmente para las personas que sufren diabetes.

Según este trabajo de investigación, los beneficios se traducirían en "amplias reducciones en las tasas de enfermedades cardiovasculares y en los costes de atención médica asociados". Si bien, las prescripciones de estos alimentos tienen otros beneficios definibles para la salud, tales como mejorar el control del azúcar en la sangre, el peso corporal y los niveles de presión arterial o los efectos a largo plazo de este tipo de estrategias, que no se habían investigado hasta ahora.

Según el autor principal, el Dr. Dariush Mozaffarian, cardiólogo y profesor en la Escuela Friedman (EEUU). "este tipo de tratamientos suponen una innovación porque no solo pueden mejorar la salud y reducir el gasto en atención médica, sino también disminuir las disparidades al llegar a los pacientes que más lo necesitan".

El análisis estimó que un programa nacional de prescripción de alimentos que contemple frutas y verduras para un grupo poblacional de edades comprendidas entre los 40 a 79 años con diabetes, podría prevenir, según sus estimaciones, 296.000 casos de enfermedades cardiovasculares, entre ellas, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Además, el estudio estima que estos beneficios ahorraron 39.6000 millones de dólares en gastos de atención médica y otros 4.800 millones en costes de pérdida de productividad.

El programa proporcionaría frutas y verduras gratuitas o fuertemente subsidiadas a los diabéticos, intentando abordar también el vínculo bien estudiado entre la diabetes tipo 2 y factores como el bajo nivel socioeconómico, la seguridad alimentaria y los desiertos alimentarios.

Los investigadores informaron tanto de las fortalezas como de las limitaciones de este tipo de programas, concluyendo que "si bien existe la posibilidad de sobreestimar o subestimar el impacto en la salud y los costos de estas iniciativas, el modelo se basó en los mejores datos disponibles, incorporando las últimas métricas nacionales de población y salud combinadas con los resultados de la implementación en el mundo real".

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