Demuestran el impacto del ejercicio de resistencia a la hora de controlar la diabetes

Aunque el ejercicio es reconocido como un pilar fundamental en el control de la diabetes, a menudo este se asocia exclusivamente con ejercicios cardiovasculares tales como como caminar, correr o andar en bicicleta. Sin embargo, el entrenamiento de resistencia parece haberse convertido en una herramienta especialmente eficaz y frecuentemente subestimada para mejorar la regulación de la glucosa y la salud metabólica.

 

En este contexto, se ha llevado a cabo un estudio por parte de la Facultad de Educación y Ciencias Humanas de la Universidad de Nuevo México (COEHS) (EEUU), coordinado por el profesor Flavio de Castro Magalhães, en el que se explora cómo el entrenamiento de resistencia puede mejorar la regulación de la glucosa en personas con prediabetes y diabetes tipo 2.

En este sentido, el prfesor Castro ha detallado que "hay suficiente evidencia de que el ejercicio mejora el metabolismo de la glucosa, en cambio, lo que intentamos aportar con este estudio es cómo responden las diferentes personas a las distintas rutinas de ejercicio y cómo podemos usar esa información para que el ejercicio sea más efectivo y sostenible para cada persona".

El trabajo no solo se centra en si el ejercicio es beneficioso, sino también en cómo adaptarlo a cada persona para obtener el máximo beneficio. Al respecto, tal y como señala el estudio, el entrenamiento de resistencia no solo mejora el control de la glucosa en sangre, sino que también desarrolla masa muscular y fuerza, factores clave para mantener la independencia en la edad adulta.

"El ejercicio de resistencia ayuda a contrarrestar este efecto, a la vez que mejora la forma en que el cuerpo utiliza la glucosa. Es un doble beneficio, especialmente importante para las personas mayores", ha concretado el investigador, que ha señalado que una herramienta fundamental es la monitorización continua de glucosa (MCG), mediante una tecnología portátil que registra los niveles de glucosa cada pocos minutos durante varios días.

A diferencia de los análisis de sangre tradicionales, que ofrecen una sola instantánea, la MCG revela cómo fluctúa la glucosa a lo largo del día: durante las comidas, el sueño y el ejercicio. Esta perspectiva más precisa permite a los investigadores observar cómo incluso una sola sesión de ejercicio puede afectar los niveles de glucosa en sangre durante 24 a 48 horas.

Con el tiempo, las sesiones de ejercicio repetidas pueden reducir los niveles generales de glucosa y mejorar la salud metabólica a largo plazo, de manera que "cuando esas sesiones se repiten con constancia, dan lugar a cambios significativos con el tiempo", ha subrayado el profesor Castro.

Uno de los aspectos más prometedores de la investigación es su enfoque en las respuestas individualizadas al ejercicio, ya que no todos los cuerpos responden de la misma manera al mismo entrenamiento, de manera que Castro está estudiando cómo variables como la intensidad, la frecuencia y el volumen afectan a cada persona de forma diferente.

El objetivo es identificar qué tipos de ejercicio producen la respuesta más fuerte en cada persona y, finalmente, encontrar las rutinas que mejor se adapten a cada persona.

"En el futuro, prevemos un modelo donde el ejercicio pueda personalizarse", ha afirmado este investigador, que ha añadido que "si podemos identificar cómo responde una persona desde el principio, podremos prescribirle el tipo de ejercicio que le resulte más eficaz a largo plazo".

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