La nefropatía diabética, es una devastadora complicación renal que afecta al 20 % de los diabeticos, y que ahora podría contar con un tratamiento efectivo y seguro... ye es que un equipo de investigadores de la Universidad de Murcia (UMU), con fondos de Fundación Séneca, ha tenido éxito en ratones con un medicamento que controla la enfermedad y no causa efectos secundarios.
La nefropatía diabética es una inflamación de los riñones que dificulta su funcionamiento, altera su estructura y puede llegar a inutilizarlos. Hasta el momento no existe un tratamiento específico para esta dolencia, a pesar de que en 2011 se presentó a la baroxina como una solución.
Sin embargo, las esperanzas se desvanecieron rápidamente, porque en los ensayos clínicos se descubrió que este medicamento ocasionaba efectos secundarios peligrosos. Ahora, el grupo de Inflamación Molecular de la Universidad de Murcia ha retomado la baroxina para combatir la enfermedad, para lo que ha modificado el medicamento original, consiguiendo eliminar sus efectos secundarios sobre la salud de los pacientes.
El secreto del éxito de este tratamiento reside en sustancias inhibidoras de la molécula BACH1, que actúan sobre la base del problema que dio al traste con el desarrollo del fármaco original, por lo que se podría decir que se ha tomado el camino adecuado para dar con del primer tratamiento efectivo y seguro contra la nefropatía diabética.
Así lo defiende el director de la investigación de ste grupo, Santiago Cuevas González, quien ha demostrado en estudios con ratones que el tratamiento funciona y no genera los efectos secundarios descritos en la fase 3 del ensayo clínico con bardoxolona.
Para comprender el avance logrado es necesario conocer los efectos de la nefropatía diabética en el organismo y el funcionamiento del fármaco desarrollado en 2011. La nefropatía diabética es una inflamación renal provocada por el exceso de glucosa en sangre asociado a la falta o al mal funcionamiento de la insulina, que provoca picos de glucosa que activan las células inmunes circulantes y generan una inflamación sobreestimulada.
El fármaco probado entonces estaba diseñado para reducir la inflamación mediante un factor de transcripción conocido como NRF2, y su administración ponía en marcha una vía antioxidante que activaba un conjunto de sustancias antiinflamatorias en el interior de los tejidos. Segun el investigador principal del proyecto, «este factor de transcripción actúa como los bomberos que luchan contra los incendios provocados por la inflamación».
De esta manera, el propio tejido celular genera antioxidantes que atenúan la inflamación, y mientras que el sistema funcionaba razonablemente bien, en paralelo presentaba un problema grave: el mecanismo de protección permanecía activo de forma continua, lo que acababa generando efectos secundarios peligrosos para la salud.
Durante el estudio detallado del mecanismo NRF2, el equipo identificó la molécula BACH1, que inhibe este proceso protector, por lo que el siguiente paso fue buscar un compuesto capaz de modular esta molécula, es decir, una especie de botón de emergencia para activar la respuesta antioxidante solo cuando existe inflamación.
Esta búsqueda corrió a cargo de un equipo de la Universidad de Dundee (Escocia), colaborador del grupo murciano, que analizó unas 350 sustancias candidatas capaces de activar BACH1 sin comprometer el mecanismo NRF2. De todas ellas, solo dos ofrecieron el efecto deseado, aunque los investigadores no han podido desvelar aún de qué compuestos se trata, ya que están pendientes de patentarlos; y únicamente han avanzado que son sustancias naturales presentes en algunas verduras.
El equipo de la UMU trabaja actualmente con estos compuestos y ha realizado diversos experimentos en modelos animales, al tiempo que el análisis de los resultados ha revelado un efecto antiinflamatorio a nivel renal, una reducción de las citoquinas liberadas al activarse el inflamosoma y una posible mejora de la función renal, medida a través de la concentración de microalbúmina en la orina.
Los resultados obtenidos en esta investigación resultan prometedores y permiten ser optimistas. Y una vez se confirme plenamente la eficacia del fármaco, se iniciará el proceso de patente, tras lo que el equipo de investigadores contactará con empresas farmacéuticas interesadas en invertir en su desarrollo y en futuros ensayos clínicos en humanos.
Así las cosas, si todo avanza según lo previsto, en unos años podría llegar al mercado el primer tratamiento específico a nivel mundial contra la nefropatía diabética.

