Las endocrinopatías son una de las complicaciones médicas más frecuentes durante el embarazo y, entre ellas, la diabetes (pregestacional y gestacional) y las alteraciones tiroideas destacan por su impacto en la salud de la madre y del recién nacido. Un diagnóstico precoz y un seguimiento especializado resultarán determinantes para garantizar un embarazo seguro y reducir las complicaciones.
Según el doctor Darío Lara Gálvez, especialista en endocrinología y nutrición del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, “el embarazo es una etapa que exige una gran adaptación endocrina y metabólica. Cuando existen alteraciones como la diabetes o los problemas de tiroides, es fundamental anticiparse con una buena planificación o detectarlas a tiempo durante la gestación”.
Las guías clínicas recomiendan que las mujeres con diabetes pregestacional o hipotiroidismo ya diagnosticado planifiquen su embarazo y acudan a una consulta preconcepcional. De esta manera, según ha explicado el Dr. Lara, “un control adecuado antes de la concepción reduce de forma muy significativa el riesgo de aborto, malformaciones congénitas y complicaciones maternas durante el embarazo”.
En las mujeres sin antecedentes, la gestación en sí misma puede desencadenar alteraciones endocrinas, motivo por el que existen estrategias de cribado sistemático para la diabetes gestacional en lasque se realiza una prueba de sobrecarga oral de glucosa entre las semanas 24 y 28. Su detección y control permiten prevenir complicaciones como macrosomía, cesáreas, hipoglucemia neonatal y un mayor riesgo de diabetes en la madre a largo plazo.
Por otra parte, para controlar la disfunción tiroidea, las sociedades científicas españolas recomiendan un cribado universal de TSH y T4 libre entre las semanas 9 y 11 de gestación, con el fin de detectar precozmente hipotiroidismo o hipertiroidismo y asegurar un correcto desarrollo neurológico del feto.
La presencia de diabetes o disfunción tiroidea durante el embarazo no solo impacta en el desarrollo fetal, sino que también se asocia a un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares y obstétricas, como la hipertensión gestacional y la preeclampsia.
Según ha detallado elexperto, "en el caso de la diabetes gestacional y pregestacional, se ha demostrado que aumenta la incidencia de preeclampsia, parto pretérmino y complicaciones hipertensivas, especialmente cuando coexiste con obesidad. Además, estas mujeres presentan un mayor riesgo a largo plazo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular”.
Por otra parte, el doctor Lara ha explicado que “el hipotiroidismo clínico o subclínico no tratado se ha relacionado con abortos recurrentes, parto prematuro y muerte fetal intraútero, además de un incremento en el riesgo de preeclampsia y complicaciones hipertensivas”.
El hipertiroidismo durante la gestación, aunque menos frecuente, también se asocia a un mayor riesgo de parto pretérmino, bajo peso al nacer y complicaciones cardiovasculares maternas, por lo que su detección y tratamiento precoz son igualmente fundamentales. Tal como subraya el especialista, “el embarazo constituye una auténtica prueba de esfuerzo para el organismo materno. La diabetes y la disfunción tiroidea son dos alteraciones que, si no se detectan y controlan, aumentan de forma significativa el riesgo de complicaciones cardiovasculares y obstétricas, poniendo en juego tanto la salud de la madre como la del feto”.
Para concluir, el Dr. Lara ha recordado que “la coordinación entre endocrinólogos y obstetras es esencial. Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la mayoría de las mujeres con diabetes o alteraciones tiroideas pueden tener un embarazo y un parto normales, con bebés sanos”.


