Los pacientes trasplantados de riñón cuya insuficiencia renal crónica tiene origen en la nefropatía diabética presentan casi el doble de riesgo de mortalidad en comparación con los pacientes no diabéticos, un hallazgo epidemiológico que proviene de un macroestudio europeo basado en el registro de la Asociación Renal Europea (ERA).
El trabajo, que ha sido presentado en el marco del 9º Congreso de la Sociedad Española de Trasplante (SET), ha sido liderado por el Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Bellvitge de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, cuyo equipo analizó una cohorte histórica de 134.231 pacientes adultos que recibieron su primer aloinjerto renal entre los años 2005 y 2022 en doce países europeos.
Dentro del perfil clínico de la muestra, el 15,5 % de los pacientes incluidos presentaba diabetes como etiología primaria de su enfermedad renal terminal. Los resultados clínico-estadísticos revelan un incremento significativo de la mortalidad en el grupo de pacientes con traplante renal y diabetes.
Este grupo registró una tasa de 45,5 muertes por cada 1.000 personas-año, frente a las 24,9 muertes documentadas en el grupo control sin diabetes. Los investigadores han señalado que la principal causa de este exceso de mortalidad es el desarrollo de eventos cardiovasculares mayores.
Este riesgo relativo resultó especialmente pronunciado y crítico en los estratos de pacientes de menor edad, donde la comorbilidad metabólica acelera la aterosclerosis, al tiempo que evidenció un incremento en la mortalidad por procesos infecciosos graves en los pacientes diabéticos, aunque con menor peso estadístico que la causa cardiovascular.
La coexistencia de la inmunosupresión terapéutica y la disfunción inmunitaria propia de la diabetes eleva la susceptibilidad biológica. Por el contrario, el análisis comparativo de las variables secundarias, no mostró diferencias significativas en las tasas de mortalidad por neoplasias de nueva aparición.
El estudio detectó una mayor mortalidad por infecciones graves en pacientes con diabetes, aunque con menor significación estadística que el factor cardiovascular; al tiempo que el análisis de la evolución temporal demostró que las tasas de mortalidad por todas las causas se mantuvieron estables hasta el año 2020.
No obstante, la irrupción de la pandemia de Covid-19 alteró significativamente esta tendencia en ambos grupos de estudio, y durante el periodo pandémico, la mortalidad general se incrementó de forma notable debido al impacto de las infecciones oportunistas. Estas complicaciones respiratorias y sistémicas se posicionaron temporalmente como la primera causa de éxitus en esta población inmunosuprimida, igualando los riesgos de ambos colectivos.
Las conclusiones del estudio subrayan la necesidad clínica de intensificar las estrategias de prevención del riesgo cardiovascular en el paciente trasplantado renal con diabetes.
El control estricto de la presión arterial, la dislipidemia y la optimización del tratamiento hipoglucemiante son pilares fundamentales en el seguimiento posatención.


