La suplementación con ácidos grasos omega-3 en pacientes con diabetes tipo 1 está relacionada con aumentos modestos en el colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL), con reducciones en los triglicéridos de aproximadamente, si bien estos hallazgos presentan fragilidad estadística y un posible sesgo de publicación.
De esta manera, no se observaron efectos significativos sobre otros parámetros lipídicos, como el colesterol total o el unido a lipoproteínas de baja densidad (LDL), ni sobre marcadores glucémicos como la glucosa plasmática en ayunas y la hemoglobina glucosilada, lo que sugiere que los omega-3 no aportan beneficios glucémicos en esta población.
Los investigadores realizaron una búsqueda exhaustiva en varias bases de datos médicas, desde su inicio hasta junio de 2026, además de revisar literatura gris, para identificar todos los estudios relevantes sobre la suplementación con omega-3 en pacientes con diabetes tipo 1, incluyendo un total de 18 estudios en la revisión sistemática y el metanálisis: nueve ensayos clínicos aleatorizados y nueve estudios de diseño pre-post, con tamaños muestrales de entre cuatro y 90 participantes, edades medias de entre 13,4 y 62,0 años, y duraciones de la intervención de entre tres y 64 semanas.
Las dosis diarias de omega-3 variaron considerablemente entre los estudios incluidos, desde 600 mg hasta 7.700 mg, con distintas proporciones de ácido eicosapentaenoico y ácido docosahexaenoico; y algunos estudios incluyeron además a participantes con diabetes tipo 1 y comorbilidades específicas, como nefropatía, albuminuria, depresión mayor o embarazo.
Los investigadores evaluaron los efectos de la suplementación con omega-3, mediante un metanálisis de efectos aleatorios según el método de DerSimonian y Laird, con análisis separados para los ensayos clínicos aleatorizados y para los estudios de diseño pre-post. La heterogeneidad entre los estudios se evaluó mediante el estadístico I², clasificada como no importante si era inferior al 30 %, moderada entre el 30 % y el 50 %, sustancial entre el 50 % y el 75 %, y considerable si superaba el 75 %; y la significación estadística se estableció en un valor inferior a 0,05.
En los ensayos clínicos aleatorizados, la suplementación con omega-3 aumentó de forma significativa el colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad y redujo de forma significativa los triglicéridos, aunque el análisis de sensibilidad mostró que estos efectos eran estadísticamente frágiles y dependían de estudios concretos con resultados atípicos.
No se observó ningún efecto significativo de la suplementación con omega-3 sobre el colesterol total ni sobre el colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad; mientras que para los marcadores glucémicos, esta suplementación no mostró efectos significativos sobre la glucosa plasmática en ayunas, ni sobre la hemoglobina glucosilada.
Así las cosas, los autores del estudio han afirmado que “aunque la suplementación con omega-3 se ha asociado con mejoras modestas en los niveles de lípidos en personas con diabetes tipo 1, los resultados son estadísticamente frágiles”.


