Alertan de la necesidad de un enfoque integral para el cuidado de la piel desde el ámbito de la diabetes

Factores como el sedentarismo, el consumo elevado de azúcares refinados y la predisposición genética han convertido a la diabetes en una realidad creciente dentro de la población. En este contexto, la piel se convierte en uno de los órganos más afectados, debido a un doble mecanismo: el deterioro de la microcirculación, que limita el aporte de oxígeno y nutrientes, y la aceleración del envejecimiento cutáneo.

 

La diabetes se caracteriza principalmente por la hiperglucemia, es decir, una elevada concentración de glucosa en sangre, una condición que puede originarse por un déficit de insulina (diabetes tipo 1) o por la resistencia de las células a su acción (diabetes tipo 2), habitualmente asociada a la obesidad y la falta de actividad física.

Lo peor de todo esto es que sus efectos no son silenciosos, e impactan de forma progresiva en órganos como el sistema nervioso, los riñones, la vista y, de forma especialmente notable, la piel, que sse convierte en uno de los órganos más afectados, debido a un doble mecanismo: el deterioro de la microcirculación, que limita el aporte de oxígeno y nutrientes, y la aceleración del envejecimiento cutáneo.

En este contexto, el farmacéutico y director de una firma de cosmética botánica, Jerónimo Ors, ha subrayado la importancia de abordar la enfermedad desde una perspectiva global, al afirmar que “la diabetes no solo debe tratarse desde el punto de vista metabólico, sino también desde sus efectos visibles y menos visibles. La piel, por ejemplo, es uno de los órganos más olvidados y, sin embargo, uno de los más castigados”.

Además, el exceso de glucosa provoca deshidratación celular, generando sequedad, tirantez y picor. En este sentido, Ors ha detallado que “uno de los procesos más determinantes en el envejecimiento de la piel diabética es la glicación”, para añadir que “cuando el exceso de azúcar se une al colágeno y la elastina, se forman compuestos que rigidizan los tejidos y aceleran su deterioro. No es solo una cuestión estética; hablamos de un impacto real en la salud”. E

ste proceso químico da lugar a los llamados productos de glicación avanzada (AGEs), que son los responsables de la pérdida de firmeza, la aparición de arrugas y su relación con enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo.

Por suerte, los avances científicos abren nuevas vías de tratamiento., y en la actualidad existen activos antioxidantes de gran eficacia como el licopeno, el té verde, el ácido ferúlico o la sangre de drago. Entre ellos destaca el fullereno, un potente antioxidante cuyo descubrimiento fue reconocido con el Premio Nobel y que ha demostrado no solo frenar la oxidación, sino también revertir sus efectos.

Estamos ante una nueva generación de activos que nos permite actuar de forma mucho más precisa y eficaz frente al daño oxidativo y la glicación”, ha indicado Ors, que ha añadido que “si a esto sumamos ingredientes como los asiaticósidos de la centella asiática, que mejoran la cicatrización, podemos ofrecer soluciones integrales adaptadas a las necesidades reales de las personas con diabetes”.

Estos avances representan una nueva esperanza para millones de personas, ya que impulsan un enfoque más sofisticado, preventivo y eficaz en el tratamiento de las afecciones cutáneas asociadas a la diabetes.

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