Desarrollan un tratamiento alternativo a la insulina para pacientes hospitalizados con diabetes

Investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL) han publicado en la revista internacional Cardiovascular Diabetology los resultados de un estudio observacional que respalda un nuevo modelo asistencial para el tratamiento de personas hospitalizadas con diabetes tipo 2.

 

El trabajo demuestra que combinar la insulina con determinados fármacos orales, siguiendo un protocolo específico, mejora el control de la glucosa y reduce de forma significativa el riesgo de hipoglucemias durante el ingreso.

Desarrollado por el grupo de investigación en Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas de ISABIAL, el estudio ha sido coordinado por el doctor Óscar Moreno, y se basa en la implantación de la guía ENDOCARE, un protocolo diseñado para ayudar a los profesionales a decidir cuándo mantener, iniciar o suspender determinados tratamientos para la diabetes durante la hospitalización.

El doctor Moreno ha explicado que “las guías de práctica clínica actuales recomiendan utilizar la insulina como tratamiento principal durante el ingreso hospitalario en personas con diabetes tipo 2, debido a la falta de evidencia sobre la seguridad y eficacia de otros medicamentos en este ámbito”. Sin embargo, ha añadido que “el empleo aislado de la insulina no siempre consigue un buen control del azúcar en sangre y puede provocar desajustes en los pacientes, como bajadas peligrosas de glucosa (hipoglucemias) y descompensaciones de sus enfermedades cardiovasculares y renales, además de suponer una mayor carga de trabajo para el personal de enfermería”.

Durante nueve meses, cerca de un millar de pacientes ingresados en distintos servicios médicos y quirúrgicos del Hospital General Universitario Doctor Balmis de Alicante han sido evaluados siguiendo el modelo que plantea la guía ENDOCARE. El estudio observacional ha comparado el control de la glucosa en sangre y el riesgo de padecer complicaciones graves en función del uso o no de estos tratamientos alternativos, prestando especial atención a las personas con problemas cardiovasculares o renales.

Entre ellos se encuentran dos fármacos, los inhibidores de SGLT2, que ayudan a eliminar el exceso de azúcar a través de la orina, y los agonistas del GLP-1, medicamentos que imitan una hormona natural del cuerpo para regular la glucosa. Ambos han demostrado no solo mejorar el control del azúcar en sangre, sino también beneficiar la salud del corazón y del metabolismo a largo plazo.

Los resultados de la guía ENDOCARE han demostrado que “es una práctica clínica eficaz y segura, ya que reduce en un 50% el riesgo de sufrir hipoglucemias clínicamente relevantes, mejora el control de los niveles de glucosa, disminuye la variabilidad de azúcar en sangre y ayuda a reducir el tiempo de hospitalización”, según ha destacado el investigador principal, que ha añadido que “el ingreso hospitalario no solo debe servir para estabilizar al paciente, sino también para aprovechar la oportunidad de iniciar tratamientos más avanzados y mejorar el control de la enfermedad”.

El estudio aporta evidencia obtenida en condiciones reales de práctica clínica y pone de manifiesto que este modelo puede implantarse en hospitales de diferentes características, más allá de las unidades especializadas en diabetes.

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