Desvelan que la berberina podría actuar sobre diferentes rutas implicadas en el aprovechamiento de la glucosa

La berberina es un compuesto vegetal presente en especies como Berberis aristata y Berberis vulgaris, y aunque lleva siglos utilizándose en distintos sistemas tradicionales, en los últimos años ha despertado interés por su posible influencia sobre el metabolismo de la glucosa, los lípidos y otros indicadores relacionados con la salud metabólica.

 

Buena parte de la popularidad de la berberina procede de investigaciones realizadas en personas con resistencia a la insulina, síndrome metabólico o diabetes tipo 2. Sin embargo, que un suplemento muestre resultados prometedores en determinados estudios no significa que pueda prevenir o tratar por sí solo una enfermedad. De esta manera, la berberina debe entenderse como un compuesto en investigación y nunca como un sustituto de la alimentación, la actividad física o la medicación prescrita.

La glucosa es una de las principales fuentes de energía del cuerpo. Después de comer, los hidratos de carbono se descomponen y la glucosa pasa a la sangre, y es entonces cuando el páncreas libera entonces insulina, una hormona que facilita su entrada en las células. Cuando los tejidos responden peor a la insulina, el organismo necesita producir una cantidad mayor para mantener estable la glucemia, una situación, conocida como resistencia a la insulina, que podría estar relacionada con el sedentarismo, el exceso de grasa corporal, la predisposición genética, el descanso insuficiente y otros factores.

Así las cosas, las investigaciones experimentales sugieren que la berberina podría actuar sobre diferentes rutas implicadas en el aprovechamiento de la glucosa; y una de las más estudiadas es la proteína quinasa activada por AMP, conocida como AMPK, que participa en la regulación de la energía celular. Ademas, se ha estudiado su posible relación con la sensibilidad a la insulina, la producción de glucosa en el hígado, la captación de glucosa por los tejidos y la microbiota intestinal. En cualquier caso, muchos de estos mecanismos proceden de estudios celulares o con animales y no permiten predecir por sí solos el efecto que tendrá el suplemento en una persona.

Diversas revisiones y metaanálisis han observado reducciones moderadas de la glucosa en ayunas y de la hemoglobina glucosilada en personas con diabetes tipo 2. Algunos trabajos también han registrado cambios favorables en la resistencia a la insulina y determinados valores de colesterol y triglicéridos.

Aun así, la evidencia presenta limitaciones importantes, de manera que los estudios utilizan dosis, extractos, duraciones y tratamientos complementarios diferentes, y muchos incluyen pocos participantes o tienen un riesgo de sesgo considerable.

Una revisión global de la evidencia concluyó que existen resultados positivos en varias áreas metabólicas, pero advirtió que la calidad de las revisiones disponibles no siempre es suficiente para establecer conclusiones firmes. Por tanto, no es correcto afirmar que la berberina controla el azúcar en todas las personas ni compararla directamente con un medicamento.

En este sentido, el NCCIH ha señalado que podría producir un efecto modesto sobre la glucemia en personas con diabetes tipo 2, pero subraya que puede causar efectos adversos e interactuar con tratamientos farmacológicos.

Al elegir un complemento conviene comprobar la especie vegetal utilizada, la cantidad real de berberina por toma y el grado de estandarización del extracto, un dato que permite saber qué proporción del ingrediente activo contiene el producto, algo que no siempre queda claro en las fórmulas elaboradas únicamente con planta pulverizada. Las cápsulas de berberina de HSN pueden citarse como ejemplo de complejo en cápsulas vegetales elaborado con extracto de Berberis aristata estandarizado al 97 % en berberina HCl.

Los efectos adversos más frecuentes son digestivos e incluyen dolor abdominal, náuseas, estreñimiento, diarrea o vómitos. Además, la berberina puede potenciar el efecto de medicamentos destinados a controlar la glucosa y provocar un descenso excesivo si se combinan sin supervisión. También puede interactuar con otros fármacos, incluida la ciclosporina.

No se recomienda durante el embarazo o la lactancia ni en bebés; y las personas con diabetes, enfermedades crónicas o tratamientos habituales deberían consultar previamente con un médico o farmacéutico. En definitiva, la berberina cuenta con una base científica prometedora en el ámbito del metabolismo de la glucosa, pero la evidencia todavía no justifica considerarla una terapia independiente, y su posible utilidad debe valorarse de manera individual, con expectativas realistas y dentro de un enfoque que priorice alimentación, ejercicio, descanso y seguimiento sanitario.

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