Una terapia complementaria con dapagliflozina ayudaría a mejorar el control cardiometabólico en los diabéticos

El inhibidor del cotransportador sodio-glucosa 2 (iSGLT2) dapagliflozina, utilizado como terapia complementaria al tratamiento antidiabético habitual, ofreció un mejor control cardiometabólico a lo largo del tiempo en comparación con el tratamiento antidiabético estándar.

 

Así lo reflejan los resultados de un estudio realizado en condiciones de práctica clínica real, que además refuerzan las ventajas de este tratamiento como una opción terapéutica en el manejo de la diabetes tipo 2 (DM2) en el ámbito de la atención primaria.

El estudio Agora-AP, patrocinado por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), tuvo como objetivo evaluar el impacto cardiometabólico de la incorporación de dapagliflozina a un régimen antidiabético oral en personas con DM2 comparado frente al tratamiento estándar.

De la misma manera, se distinguió una cohorte de pacientes que, a pesar de presentar niveles persistentemente elevados de hemoglobina glicada A1c (HbA1c), no experimentaban cambios en su tratamiento, una situación definida como inercia terapéutica.

El seguimiento se realizó durante un periodo de más de 18 meses en condiciones de práctica clínica habitual. En total, se incluyeron 535 pacientes con DM2, de los cuales el 39,1% eran mujeres, con una edad media de 63,8 años, un índice de masa corporal medio de 30,4 kg/m² y una HbA1c media de 6,93 % al inicio del estudio.

Durante el seguimiento, una mayor proporción de pacientes tratados con dapagliflozina alcanzó control cardiometabólico integral en comparación con aquellos que continuaron con tratamiento estándar sin intensificación terapéutica (21,8 % frente a 1,9 %, respectivamente). Esta diferencia se amplió progresivamente a lo largo del periodo de estudio.

En palabras del Dr. Vicente Pallarés Carratalá, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y coinvestigador principal del estudio, “los resultados ponen de manifiesto el impacto clínico de la inercia terapéutica. Mantener el mismo tratamiento cuando el paciente no está bien controlado tiene consecuencias claras. Frente a ello, intensificar el tratamiento de forma temprana, como ocurre con la introducción de dapagliflozina, podría permitir mejorar de manera significativa los resultados en salud”.

El tratamiento con dapagliflozina mostró además una reducción numérica de eventos adversos, excepto una mayor tasa de infecciones genitales, con un perfil de seguridad coherente con estudios previos, lo que respalda su utilización en la práctica clínica habitual. “

Según el Dr. Antonio Ruiz García, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y coinvestigador principal del estudio, "este trabajo muestra que añadir dapagliflozina permitió abordar de forma conjunta varios factores de riesgo, lo que se tradujo en un mejor control cardiometabólico global del paciente”.

Los resultados apuntan a que la incorporación de dapagliflozina podría permitir mejorar de manera significativa los resultados en salud Ambos investigadores señalan que “el perfil de seguridad observado en este estudio es consistente con lo que ya conocíamos por ensayos clínicos y otros estudios en vida real. Esto es especialmente importante en atención primaria, donde tratamos a pacientes mayores, con comorbilidades y con múltiples tratamientos farmacológicos”.

Respecto a la metodología, el estudio observacional ambispectivo (retrospectivo y prospectivo) contó con la participación de 61 médicos de atención primaria de 46 centros de salud del Sistema Nacional de Salud (SNS) español. Los investigadores reclutaron de forma consecutiva a pacientes adultos de entre 18 y 75 años con DM2 que llevaban al menos 12 meses en tratamiento antidiabético estable, principalmente con metformina como fármaco de primera línea, excluyendo los iSGLT2.

Todos los pacientes habían recibido recomendaciones estructuradas sobre cambios en el estilo de vida, incluyendo abandono del tabaco, pérdida de al menos un 7 % del peso corporal mediante dieta saludable y la realización de un mínimo de 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico y de fuerza.

El seguimiento se organizó en tres visitas clínicas que permitieron evaluar tanto la evolución previa como posterior a la inclusión, con una duración total aproximada superior a 18 meses por paciente.

Los resultados mostraron una diferencia significativa en la consecución del objetivo primario, 21,8 % de la población a la que se añadió dapagliflozina frente a 1,9 % en el grupo control con tratamiento estándar o inercia terapéutica, lo que mostró la mejoría del control integral cardiometabólico con el uso de dapagliflozina.

Vídeos

More Videos
Watch the video

Empresas

Productos

Instituciones

Organizaciones

Investigación

Estilo de Vida