Desarrollan un sistema automatizado sin catéter para pacientes adultos con diabetes tipo 1

El Hospital Ramón y Cajal ha sido el primero en emplear en nuestro país un sistema automatizado sin catéter para pacientes adultos con diabetes tipo 1, comúnmente conocido como bombas tipo parche, un dispositivo que no requieren cirugía, por lo que facilita que la insulina llegue al tejido subcutáneo a través de una pequeña cánula, sin el tubo externo de las bombas convencionales.

 

Según ha explicado Lía Nattero, responsable de la Unidad Clínica y de Investigación en diabetes tipo 1 del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ramón y Cajal, "se trata de un sistema de administración automatizada de insulina que combina un sensor de glucosa, una bomba tipo parche adherida a la piel y un algoritmo que ajusta la administración de insulina".

Al ser un sistema híbrido automatiza una parte importante del tratamiento, pero no olvida que la persona debe seguir interviniendo, sobre todo a la hora de indicar los hidratos de carbono en las comidas y administrar los bolos correspondientes. Gracias a su tecnología, que integra el depósito de insulina y el mecanismo de infusión en un mismo dispositivo adherido a la piel, desaparece la necesidad de llevar una bomba en el bolsillo o sujeta a la ropa, lo que facilita vestirse, dormir o realizar determinadas actividades físicas.

Nattero ha recordado que "el parche puede mantenerse colocado durante la ducha o actividades acuáticas", por lo que podría ayudar al paciente en la "aceptación del tratamiento con bomba".

Entre las ventajas de dispositivos de este tipo, destaca que permite personalizar la experiencia del paciente, aunque la experta advierte que la personalización "debe combinar la valoración del equipo sanitario con la adaptación del propio sistema", lo que permite que se establezcan objetivos de glucosa al mismo tiempo que se ajustan los parámetros utilizados para calcular la insulina de las comidas y las correcciones.

De la misma manera, el algoritmo actualiza la administración teniendo en cuenta las necesidades recientes de insulina, es decir, ofrece datos continuamente actualizados. En cualquier caso, la experta insiste en que sigue siendo necesaria la participación del paciente en el tratamiento, por lo que ha señalado que "la adaptación debe acompañarse de educación diabetológica y seguimiento considerando los horarios, la actividad física, el riesgo de hipoglucemia y las preferencias de cada persona".

Cada cinco minutos, el algoritmo recibe el valor de glucosa y su tendencia, lo que le permite realizar una estimación sobre cómo podría evolucionar durante los siguientes 30 minutos, y a partir de esta información y del objetivo establecido, aumenta, reduce o pausa la administración de insulina.

Merced a este funcionamiento, el dispositivo puede responder tanto a las subidas previstas como al riesgo de bajada, y como la insulina subcutánea necesita tiempo para actuar, es necesario tener en cuenta que el sistema no evita todas las alteraciones de glucosa ni sustituye la participación de la persona en las comidas o ante determinadas incidencias.

Respecto a cómo puede aliviar la carga mental del paciente, el uso de bombas tipo parche sin tubo externo, la facultativa ha asegurado que automatizar parte de los ajustes que forman parte del proceso, "puede disminuir la necesidad de intervenir constantemente y aportar mayor tranquilidad a la persona diabética", motivo por el que afirma con rotundidad que esta podría llegar a ser una técnica generalizada en todo el Sistema Nacional de Salud, teniendo en cuenta que avanzar hacia un acceso equitativo es una prioridad.

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