La metformina es uno de los medicamentos más populares para el tratamiento de la diabetes tipo 2, puesto que ayuda a controlar la cantidad de glucosa en la sangre. Sin embargo, un reciente estudio ha descubierto ahora que este fármaco también podría ser muy útil para las personas que padecen diabetes tipo 1.
Un ensayo realizado por el Instituto Garvan de Investigación Médica ha demostrado que la metformina no revierte directamente la resistencia a la insulina en personas con diabetes tipo 1, pero sí reduce la cantidad total de insulina necesaria para mantener los niveles de glucosa en sangre dentro del rango recomendado.
Este hallazgo, publicado en la revista Nature Communications, podríanayudar a los médicos y expertos a redefinir las estrategias de los tratamientos y reducir las demandas diarias de las personas que dependen únicamente de la terapia con insulina.
En el estudio, se asignó a 40 adultos con diabetes tipo 1 crónica a tomar metformina o un placebo durante medio año. Inesperadamente, este fármaco no mejoró la resistencia a la insulina ni modificó los niveles de glucosa en sangre, algo que se esperaba, sin embargo, sí redujo la cantidad de insulina necesaria para mantener estables los niveles de glucosa en sangre.
Así las cosas, quienes la tomaban utilizaban alrededor de un 12 % menos de insulina que quienes recibían un placebo, por lo que los expertos sugieren que la metformina puede actuar en el intestino alterando la flora intestinal en este tipo de personas. En este sentido, la profesora Jennifer Snaith ha advertido que "esto no se ha estudiado antes en la diabetes tipo 1. Esperamos que esto proporcione pistas sobre el mecanismo de acción de la metformina, para que pueda utilizarse más ampliamente en el tratamiento de la diabetes tipo 1".
En España, se estima que más de 160.000 personas sufren de diabetes tipo 1, según los últimos datos de la Fundación DiabetesCERO. La diabetes tipo 1 es una afección en la que el sistema inmunitario destruye por error las células productoras de insulina del páncreas, lo que obliga a las personas que la padecen a inyectarse insulina de por vida para controlar estos niveles.

