La edad a la que se diagnostica la diabetes tipo 2 influye en el riesgo cardiovascular y la mortalidad a largo plazo, según concluye un estudio realizado por un equipo del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jorge Gol (IDIAPJGol) y el Instituto de Recerca San Pablo, que acaba de publicarse en la revista eClinicalMedicine, del grupo The Lancet.
El trabajo recoge datos de 1.880.545 personas atendidas en Atención Primaria de Cataluña entre los años 2010 y 2021, y sus resultados pueden ayudar a los profesionales sanitarios a adaptar mejor la prevención cardiovascular de cada persona, especialmente en edades avanzadas.
El estudio ha incluido datos de 481.709 personas con un nuevo diagnóstico de diabetes tipo 2 y las ha comparado, mediante emparejamiento por sexo y año de nacimiento, con 1.398.836 personas sin diabetes. Los datos proceden del Sistema de Información para el Desarrollo de la Investigación en Atención Primaria (SIDIAP), que recoge información clínica seudonimizada de más del 75 % de la población de Cataluña.
El seguimiento de las personas incluidas llegó hasta los diez años, tras lo que el equipo investigador ha comparado varios grupos de edad para analizar cómo varía en cada caso el exceso de riesgo asociado a la diabetes respecto al que tendría una persona sin la enfermedad. Los resultados muestran que las personas diagnosticadas antes de los 65 años presentan, al cabo de diez años de seguimiento, un 18 % más de exceso relativo de riesgo de insuficiencia cardíaca que las diagnosticadas a partir de esa edad.
Entre las personas de mayor edad, las diferencias también son notables, de manera que quienes reciben el diagnóstico entre los 65 y los 74 años presentan, en comparación con quienes lo reciben a partir de los 75 años, un 14 % más de exceso relativo de riesgo de cardiopatía isquémica, un 20 % más de insuficiencia cardíaca y un 16 % más de mortalidad por cualquier causa.
Los investigadores han aclarado que estos porcentajes reflejan diferencias en el riesgo relativo que aporta la diabetes y no deben interpretarse como que las personas diagnosticadas a edades muy avanzadas tengan poco riesgo en términos absolutos. De hecho, su carga de enfermedad cardiovascular, mortalidad, otras patologías asociadas y fragilidad sigue siendo elevada.
El estudio es fruto de la colaboración entre profesionales de Atención Primaria, endocrinología, epidemiología y análisis de datos del grupo DAP.cat del IDIAPJGol, junto con investigadores del Instituto de Recerca Sant Pablo, la Universidad de Barcelona, la Universidad de Vic – Universidad Central de Cataluña, los hospitales universitarios Epsom and St. Helier y el King's College de Londres.
La cooperación entre instituciones y disciplinas ha sido esencial para garantizar la calidad metodológica, interpretar los resultados desde la realidad asistencial y convertirlos en mensajes aplicables a la prevención cardiovascular y a la toma de decisiones compartida con los pacientes.
La primera firmante del estudio, Berta Fernández Camins, investigadora del IDIAPJGol y el IR San Pablo, ha aclarado que "este es un estudio observacional basado en registros clínicos y la fecha que consta en ellos corresponde al momento en que la diabetes fue diagnosticada y no necesariamente a su inicio biológico real", al tiempo que ha apuntado que "las diferencias observadas podrían estar influidas por una exposición más corta a la hiperglucemia en los diagnósticos tardíos, por la mortalidad competitiva, por la selección de supervivientes o por una detección más tardía en algunas personas mayores".


