La inflamación de las encías puede ser mucho más que un problema bucodental, ya que detrás de una periodontitis moderada o severa puede esconderse una diabetes no diagnosticada o una alteración metabólica todavía desconocida para el paciente. Sin embargo, pese al potencial de las consultas odontológicas para detectar estos casos de forma precoz, la integración entre salud oral y salud sistémica sigue siendo limitada y, en muchos casos, desaprovechada.
Según ha explicado Rocío Bujaldón Rodríguez, periodoncista y miembro de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), “claramente la consulta dental está infrautilizada como espacio de detección precoz de diabetes o prediabetes”, al tiempo que recuerda que distintos estudios han evidenciado el papel estratégico de las clínicas dentales en este ámbito.
Entre ellos, cita trabajos de Evanthia Lalla que detectaron que aproximadamente un 15 % de los pacientes atendidos en consulta dental presentaban hiperglucemia no diagnosticada. En España, el estudio DiabetRisk realizado en clínicas dentales encontró una prevalencia del 8,5 % de hiperglucemia no diagnosticada, incluyendo un 2,5 % de diabetes y un 6 % de prediabetes.
Para la Dra. Bujaldón, estas cifras adquieren todavía más relevancia si se tiene en cuenta el alcance de las consultas odontológicas. “En 2021 más del 55% de la población entre 20 y 74 años acudió al dentista”, ha explicado, por lo que considera que “la consulta odontológica representa una oportunidad única para el cribado temprano, con potencial para prevenir complicaciones o retrasar la progresión de la enfermedad”.
La especialista ha detallado que el odontólogo dispone de diferentes herramientas para actuar como primer detector de riesgo metabólico. La primera de ellas es la evaluación clínica y la anamnesis dirigida, incorporando preguntas sobre antecedentes de diabetes, hipertensión, obesidad, síndrome metabólico o medicación relevante.
A esto se suman cuestionarios de riesgo como FINDRISC, que permiten identificar pacientes con riesgo metabólico de forma rápida y no invasiva, así como pruebas sencillas como la medición de glucemia capilar o de hemoglobina glicosilada (HbA1c).
Según ha explicado la especialista, la estrategia más eficaz es precisamente la combinación de todas estas herramientas. En este sentido, insiste en que el papel del odontólogo no debe limitarse exclusivamente al tratamiento periodontal, sino ampliarse hacia una visión más global del estado de salud del paciente
Por otra parte, la Dra. Bujaldón ha señalado como uno de los indicadores más relevantes “la presencia de una inflamación gingival desproporcionada respecto a la cantidad de placa”, al tiempo que ha recordado que estudios realizados en pacientes pediátricos con diabetes tipo 1 mostraron mayores niveles de inflamación gingival y sangrado incluso con niveles similares de higiene oral.
En ese mismo trabajo, ha añadido la especialista “se observó que los niños y adolescentes con diabetes mostraban una mayor pérdida de inserción clínica en comparación con controles sanos, lo que indica que las enfermedades periodontales pueden iniciarse de forma más precoz en este grupo”.
En la práctica clínica diaria hay varios elementos que deberían alertar al profesional, y entre ellos destaca la presencia de periodontitis moderada o severa en pacientes jóvenes, una inflamación o sangrado exagerados con poca placa bacteriana, una progresión rápida de la enfermedad periodontal o una mala respuesta al tratamiento convencional.


